Hoy es día de despedirme de Jaipur y seguir viaje en tren hasta Agra, el tren salió con 15 minutos de retraso, pero todo va bien.
Se me quedan en la memoria el Palacio de Amber y los fuertes. Los bazares de Johari y Bapu, que siempre estaban llenos de gente. La zona que rodea el City Palace y el Hawa Mahal o Palacio de los Vientos, que tiene casi 1000 ventanas, que fueron construidas para que las mujeres de la familia del maharajá pudieran observar la ciudad sin ser vistas.
En general los indios son muy tranquilos y pacientes e incluso van limpios, en medio de toda la suciedad que se ve.
En las calles las aceras están muchas veces ocupadas por coches, llenas de baches y cables eléctricos que nunca sabemos si alguno está conectado, ayer con la lluvia aún vi uno haciendo chispas. En la calle se come donde se puede y se tira todo al suelo, aunque a veces haya una papelera al lado, es cultural.
Incluso podemos encontrar, en medio de toda la pobreza que hay en la calle, a alguien vendiendo maíz para dar a las palomas.
No todos tienen agua corriente y por eso se ven en algunos sitios depósitos con agua y pozos donde la gente va a beber y a llenar recipientes y garrafas para llevar el agua a casa. La vajilla se lava en palanganas y también en palanganas se hierve y se tiñe la ropa. El teñido se hace en calderos con agua hirviendo.
Poca gente se ve fumando por aquí, tienen más bien la costumbre de comprar unas bolsitas y mascar tabaco.
En la calle se ven muchas vacas, cabras, perros, monos y vi unos burros enanos y 3 ratas desde que estoy aquí, lo que es un milagro.
En cuanto al dinero, hay una serie de versiones de billetes para el mismo valor y de monedas también. La tarjeta Revolut funciona bien para pagos y retiradas de efectivo.