El primer día en Delhi empezó temprano, igual que los abordajes en la calle, que acabaron haciéndome cambiar de plan y terminar en una tienda que vendía tours, más para informarme que para comprar nada. Acabé enterándome de que aquí también, los lunes, los museos y monumentos están cerrados.

Después de salir de la tienda y caminar un poco más, se me acercó Ali, dueño de una tienda, que para mi sorpresa no quería venderme nada, sino advertirme de algunas estafas para turistas, y me dijo que, si quería ir de una ciudad a otra en tren, convenía comprar los billetes con antelación y que podía ir a una agencia estatal de turismo que ayudaba a gestionarlo.

Así que hice una parada en India Travel Information para comprar los 2 billetes de tren que me faltaban y completar mi plan de viaje. Ahora ya tengo todos los hoteles y transportes resueltos y solo queda disfrutar de los días por aquí. Antes de salir, y después de un rato hablando con el empleado, acabé reservando también coche con conductor privado por 30 € para que mañana me lleve a los principales monumentos de Delhi, que quedan bastante lejos unos de otros.

Al salir cogí mi primer tuk tuk por 20 rupias (20 céntimos) hasta el Gole Market, sin librarme de 2 paradas en tiendas de alfombras y souvenirs por iniciativa del conductor, que seguro tenía comisión por llevar allí a los turistas. Pero en mi caso, viajando con la mochila a cuestas, lo que no quiero es más peso, que ya llevo 9 kg y el miércoles tengo un vuelo en el que solo puedo llevar 7 kg.

Después de una vuelta por el mercado, donde se ve y se vende de todo, decidí almorzar allí mismo en el puesto con mejor pinta del sitio y donde había más gente: unas empanadillas fritas rellenas de verduras. Es que después de ver al hombre cortando la carne con la ayuda de los pies, se me quitaron las ganas de comer carne.

Luego fui al templo de Gurdwara Bangla Sahib, donde nada más entrar metí la pata, literalmente. Iba siguiendo a un grupo que iba descalzo y con pañuelo en la cabeza y, sin darme cuenta, pasaron por una zona con agua donde tenían que mojarse los pies antes de subir las escaleras del templo y, como yo no iba mirando al suelo, acabé metiendo los 2 pies. Menos mal que salté rápido y no me mojé mucho. Enseguida vino un guardia a indicarme el camino al sitio donde tenía que dejar las zapatillas y ponerme el pañuelo en la cabeza para poder visitar el templo en silencio.

A la salida del templo encontré una exposición en el Centro All India Fine Art del artista Rajesh Kumar, poseedor del récord Guinness de 719 retratos de Ganesha, una de las divinidades más populares del hinduismo (es la que tiene cabeza de elefante), usando distintos tipos de materiales. Enseguida me recibió y me acompañó en la visita el propio artista, que también me presentó a su sobrina, a la que había invitado a exponer 2 obras de pintura, y acabé preguntándole por el punto rojo que llevaba en la frente. Me dijo que era el Bindi, el tercer ojo (Ajna Chakra), que lo usaban los creyentes y que simbolizaba el estado civil de casada, el amor y la prosperidad para su pareja.

Después de este momento fui a tomar el aire al Lodhi Garden y a ver la Bara Gumbad Mosque y el parque, que es también lugar de citas, picnics y excursiones escolares. Luego fui a ver un entrenamiento de críquet y a entender un poco las reglas de este juego tan popular en la India, pero para mí casi desconocido.

A continuación fui al Khan Market, donde me quedé a cenar en el restaurante Green Mantis, donde elegí el South Indian Menu, que me salió por 1156 rupias, con 150 rupias de service e impuestos extra incluidas, y que estaba muy bueno y picante, algo que aquí es muy normal, y que terminó con un arroz con leche y piña.

Luego pasé por el iluminado India Gate y por la avenida Kartavya Path, donde el día 26 celebrarán el Día de la República, que tuvo lugar en 1950, año en que entró en vigor la Constitución india.

Hice la última parada en Lords of Drinks para escuchar música en directo y tomar una cerveza que me salió por 850 rupias con impuestos, 8,50 € (no pagaba una cerveza tan cara desde que fui a Dubái y a Australia).

Ahora estoy en el hotel, desde donde les escribo ya tirado en la cama, con la ducha tomada y listo para ir a descansar, que aquí ya va a ser la 1 de la madrugada y el día fue largo.

Leer el diario completo

Seguir leyendo