Después de otro día tranquilo paseando por Agra, me fijé en que algunas personas paraban los tuk tuk para poner comida e incluso agua encima de los muros, que ya tenían unos recipientes propios, donde se veían pájaros, loros y ardillas comiendo.
Anduve en metro, que en Agra va vacío, no sé si porque los indios tienen vértigo, que aquí circula por un viaducto en altura y tiene todos los pilares pintados, o porque es demasiado tranquilo para ellos y prefieren andar en medio del caos del tráfico.
También vi a unos artesanos trabajando el mármol blanco para hacer esculturas y unas esculturas de animales de madera y otros materiales.
A última hora de la tarde por fin llegó la hora de decir adiós a Agra y coger un tren para volver a Nueva Delhi. Fuera de la estación había un hombre con un puesto de pescado que tenía una cuchilla en alto y cortaba el pescado apoyándolo contra la cuchilla y golpeándolo con un palo. También se ve a mucha gente poniendo ruedas a las maletas, cremalleras a las mochilas y limpiando zapatos.
En cuanto al viaje, por 2.ª vez, el tren salió 15 min tarde y llegó 1 hora después de lo previsto, lo que no está mal por aquí. Y yo cogí lo que aquí llaman “Exprés superrápido”, que tardó 4 horas en recorrer 190 km. Durante el viaje aún tuve unos momentos pintorescos en la estación mientras esperaba mi tren.
Los trenes llegan, la gente sale y entra y, cuando todo está tranquilo y el tren arranca, empieza a salir gente disparada de los quioscos donde estaban tranquilamente comprando cosas y bebiendo el chai para coger el tren ya en marcha, hasta vi a uno corriendo en chancletas con una bandeja llena de vasos de chai y él logró coger el tren.