Cancún, mercados y Puerto
04 feb. 2023
Por Romeu MaiaEl domingo lo pasé en sitios más resguardados, es que a la lluvia tropical parece que le gusta hacer acto de presencia por períodos cortos pero intensos y hoy lo hizo varias veces. Así que fui al Mercado 23 por la mañana, donde almorcé una torta de pierna de cerdo (sándwich de cerdo) y, de postre, pasé por el puesto de fruta y pedí una fruta que no conocía ni de nombre, jícama, que de aspecto parece un nabo y de sabor una pera, que comí sola y con sal y zumo de limón como si fuera un tequila, siguiendo el consejo de los locales. Aún me dijeron que la probara con chile picante, pero no me dejé convencer, que no tenía un grifo de agua cerca.
Después de comer pasé por el Mercado 28, un mercado más moderno y más turístico. Pero fue en la Plaza 28 donde rompí las hostilidades con el tequila local: primero me invitaron a probar un tequila. El segundo ya lo pedí yo, después de una conversación sobre el tequila y nuestro aguardiente. Después de ese momento, y para agradecer la amabilidad, antes de batirme en retirada le di 50 pesos al empleado... ¿Saben lo que pasó? Tuve que sentarme otra vez, porque fue a buscar 2 botellas más para hacer la cata. Después de salir de allí paré en la panadería y me comí un pan de vainilla y un taco de piña para reconfortar el estómago.
Al final de la tarde di un paseo por el Jardín del Arte y por la Playa Langosta hasta llegar a la Torre Escénica y al puerto de los barcos del Captain Hook, que estaban a punto de salir para un viaje con cena, fiesta a bordo y recreación de una lucha de los tiempos de los piratas que anduvieron por aquí. La cena del sábado fue en el Puerto de Cancún, que tiene una zona comercial con restaurantes y bares junto al mar. Para cenar pedí una arrachera de carne de vaca y, para acompañar, una cerveza local llamada 2XX.
Ahora toca coger el famoso bus R1, que nos lleva a casi todas partes por aquí, e ir a la zona del Fórum. Es allí donde ocurre la noche del sábado. Dulces sueños a todos, que mi noche empieza ahora.
La noche del sábado terminó en la zona conocida como del Fórum o Coco Bongo, con otro viaje hilarante en bus que contaré después. La zona de los bares está muy animada, con los bares poniendo la música lo más alta posible y bailarinas en las entradas de los bares, que están abiertos a la calle. Hay entradas a 20/30 € sin derecho a bebidas y otras de 40/50 € con barra libre. Pero la animación es enorme solo con andar por la calle en medio de la multitud de gente que pasa por allí. También en la parte de atrás de los bares que dan a la playa hay animación, sobre todo de los locales que se juntan allí para hacer la fiesta. Todavía me encontré con un grupo de mariachi en la playa intentando cantar, pero el ruido de las discotecas era tanto que apenas se les oía, incluso estando cerca de ellos.
Camino de la noche cogí un disco bus con luces led de colores y música a todo volumen y un letrero que decía que avisáramos con antelación de la parada en la que queremos bajar, que el conductor que leía la mente se lo llevaron los ovnis.
Si la ida fue hilarante, la vuelta también tuvo lo suyo, con el conductor con el pie a fondo en el pedal y la mano ligera en el cable del claxon, que no paraba de sonar. Esta vez el conductor tenía un ayudante que viajaba de pie, colgado de la puerta que iba siempre abierta, llamando a la gente que iba por la calle para preguntar si quería subir. Después hubo un pique con otro autobús que intentaba adelantarnos y que ya iba bien adelantado para hacerlo, pero el conductor de mi bus metió una marcha y recuperó el retraso y ahí fuimos lanzados por delante hasta la siguiente parada. No sé si el conductor gana comisión por cada billete vendido, pero solo 2 veces me dieron billetes de las muchas veces que ya he cogido el bus.
Pero calma que no se acabó: íbamos nosotros lanzados en el autobús cuando nos aparecen muchas luces en la carretera... Era la policía... Haciendo un control. El Tarzán que iba colgado de la puerta vino enseguida a sentarse a mi lado y el conductor cerró la puerta y bajó el volumen de la radio, parecían 2 angelitos cuando la policía nos mandó parar. El conductor abrió la puerta y uno de los policías entró por la puerta delantera y fue hasta el final del autobús, donde salió, y otro se quedó en la entrada y les sacó una foto a los pasajeros del autobús sin decir nada. Todavía voy a aparecer en la portada de algún periódico en los próximos días.