La mañana del domingo la pasé en la terraza de mi hostel, que tiene mucho que ofrecer. Empecé refrescando las ideas en la piscina y estirándome al sol, luego fui a la sauna y al baño de vapor, salí de allí hirviendo directo a una ducha fría. Después de secarme un rato más al sol, fui a desafiar a un noruego que andaba por allí jugando al billar, quedamos empatados a 1 y luego nos fuimos a tomar una cerveza. Entretanto volví a mi tumbona y conocí a una francesa que había estado un mes viajando por el sur de México y que me dio varios consejos sobre sitios que conocer.

Por la tarde me fui a la playa del Caracol, una playa más pequeña junto a los hoteles, y aproveché una tumbona al lado del agua para apalancarme y montar el campamento. Pero la suerte no duró toda la tarde, es que a partir de las 16 h el sol giró y se quedó en el lado opuesto, detrás de los grandes hoteles, que hacían sombra en la zona de la arena. Recogí mis bártulos y rápidamente me cambié de playa y me fui a la playa del Fórum, donde parecía que la fiesta del sábado por la noche aún no había terminado o ya estaban disfrutando de la matinée del domingo. La playa llena de gente, música por las nubes, packs de cerveza por todas partes con la gente abasteciéndose en un supermercado 7-Eleven que estaba allí al lado. Había acertado con el cambio en cuanto al sol, pero la tranquilidad se había acabado.

Para cerrar la estancia de 4 días en Cancún dejo aquí algunas de las muchas mascotas que se pueden ver por la ciudad. Desde el típico mexicano hasta la mujer esqueleto llamada Catrina. Durante el Día de los Muertos, la gente suele salir a las calles con disfraces o maquillajes de calaveras mexicanas, sobre todo entre las mujeres, representando al personaje de La Catrina, la “Dama de la Muerte” – el esqueleto de una mujer de la alta sociedad, que recuerda a la gente lo efímeras que son las diferencias.

Bueno, mañana es día de cambios, voy a bajar por la costa hasta Playa del Carmen.

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