Hoy empecé la caminata rumbo a Pontevedra a las 6. A las 8 ya cruzaba el Puente Medieval de Sampaio y ya estaba a medio camino de Pontevedra, adonde llegué a las 11 con 20 km ya caminados.

El albergue solo abría a las 13 h, así que aproveché para descansar. Luego fui a hacer el check-in en el albergue, pagar los 8 € y ir a ducharme.

Entretanto llegó Natalie, que había salido más tarde del albergue de Redondela, y nos trajo a João y a mí un regalo, un símbolo de Santiago deseando «Buen Camino», que cosí enseguida en la mochila.

A continuación fuimos al centro de la ciudad, donde comí en el «Restaurante Novo Soto» el plato del día. De 1.º plato comí «Huevos en lo Plato» y de 2.º «Parrillada de pescado», y una cerveza y de postre una tarta de chocolate, todo por 11 €.

Cuando salimos de la terraza del restaurante ya pasaban de las 16 h.

Luego di una vuelta por la parte vieja de la ciudad y pasé por el Convento de San Francisco de Pontevedra, por las Ruinas de Santo Domingo y por la Plaza de la Ferrería, donde fui a tomar café al RestoBar Savoy con João.

Entretanto Natalie fue a una tienda a comprar un vestido y qué feliz se puso con la nueva adquisición.

Después fuimos los 3 hasta la Basílica de Santa María la Mayor y subimos hasta la torre, para luego parar en una terraza a refrescarnos, que el sol pegaba fuerte.

A continuación fuimos al Bar Pitillo con una peregrina rumana de nombre Sílvia, que había hecho el camino de la mañana con Natalie y que se unió a nosotros para beber una cerveza.

En ese momento Natalie me retó a dejar de beber cerveza con alcohol y de comer carne de cerdo durante el resto del viaje y ella iba a dejar de fumar.

Acepté el desafío y ahora veremos cómo va mañana.

Entretanto ya eran casi las 21 h y optamos por ir al supermercado, que cerraba a las 21:30, a comprar algo para el desayuno y el viaje de mañana. También acabamos comprando algo para la cena y fuimos a comer algo más ligero al albergue.

Mañana es uno de los días más duros, vamos a subir hasta el Monasterio de Armenteira.

Nos hemos pasado el día intentando reservar un sitio para quedarnos, pero nada, pero vamos igualmente, ya encontraremos dónde pasar la noche.

Cuando esté llegando allí iré llamando a los timbres, a ver si alguien nos acoge.

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