Valladolid y Chichén Itzá
14 feb. 2023
Por Romeu MaiaEl martes desayunamos y nos fuimos temprano al Templo Maya de Kukulcán. Caminamos hasta la parada del colectivo y allí vendían un pack de 3 billetes de transporte por 100 pesos para ver el templo, ir al cenote y regresar. La entrada al cenote fue 180 pesos. La entrada al templo fue 614 pesos y dividimos los 700 pesos del guía de allí dentro entre nosotros 3 y otras 2 personas que venían con nosotros en el bus. En total son unos 1000 pesos (50 €) haciéndolo por cuenta propia, mientras que los tours rondaban los 100/150 €.
Allí vimos la Pirámide de Chichén Itzá y el Cenote Sagrado, adonde arrojaban los cuerpos después de las ceremonias de sacrificios a los dioses. En 1904, Edward Thompson compró el espacio donde estaban el templo y el cenote por 500 pesos y trajo una especie de grúa y sacó del agua más de 100 esqueletos de hombres adultos y niños y varios objetos usados en los sacrificios. Vendió estos objetos a la Universidad de Harvard que, tras una petición oficial de las autoridades mexicanas pidiendo los objetos, devolvió los de menor valor, que están en el Museo Maya de Mérida, y se quedó con los de oro y otros de mayor valor en la Universidad de Harvard. Antes de salir del templo fui a comprar algunos recuerdos para llevar a casa.
Después fuimos a uno de los cenotes más famosos, el Ik Kil, un gran cráter lleno de lianas, donde nos dimos un chapuzón refrescante después de la caminata por el templo y, imagínense, allí fui yo otra vez en calzoncillos. Creo que ya he desfilado por los cenotes con toda mi ropa interior.
A la vuelta vinimos en un bus colectivo lleno hasta arriba, yo iba sentado en el suelo, y al llegar de vuelta a Valladolid fuimos a almorzar unas empanadas.
Por la tarde, yo fui solo a dar otra vuelta por la ciudad a ver las tiendas. Era el día de San Valentín, que aquí dicen que es el día del amor y la amistad, y durante mi paseo encontré uno de los pocos restaurantes con una decoración a la altura de la ocasión y entré a preguntar a qué hora iban a empezar la cena y la música en vivo y acabé quedándome media hora charlando y tomando una cerveza con una chica de Letonia llamada Renata, que estaba allí ya lista para el comienzo de la fiesta, pero como ya era mi hora, me despedí y volví al hostel. En el camino pasé por la plaza central, donde me quedé viendo a un grupo de mexicanos bailando danzas tradicionales.
Cuando llegué al hostel, ya tarde, Sarah y Romee ya habían salido a cenar y vi en el grupo de WhatsApp que creamos que ya habían quedado en cenar en el “Restaurante De los Santos”. También venía con nosotros Kiel, un holandés que nos había acompañado durante la mañana. Me preparé y fui a reunirme con ellas en el restaurante, donde comí el plato típico “Cochinita Pibil”.
Después de cenar fuimos a ver el show de luces y vídeo mapping en el Convento de San Bernardino de Siena, que cuenta la historia de la ciudad y de la invasión española y del envío de franciscanos aquí para evangelizar a los locales. La noche terminó en el animado bar “Los Frappes”, el bar tenía música en vivo y aprovechamos para tomar una copa y echar un baile con los locales para despedirme de la ciudad de Valladolid.