Hoy madrugué para ir a coger el autobús 102 al aeropuerto, pero tuve 1 h más de espera y ni rastro de él, menos mal que tuve la compañía de una india que también esperaba a un amigo que también se retrasaba. Casualidades, en cuanto apareció su amigo y se fueron, pasó un autobús andando despacito con el conductor gritando “Jaunpur” y pregunté si pasaba por el aeropuerto, dijo que sí y salté dentro, el viaje acabó saliendo aún más barato de lo previsto: 39 rupias (39 céntimos) por 40 min de viaje.
Ahora voy a embarcar en el avión rumbo a Jaipur, ha llegado la hora de decir adiós a Varanasi, la ciudad de Shiva, el dios hindú, que se considera la cuna de la civilización y la capital espiritual; es la ciudad más sagrada del hinduismo, pues se cree que Shiva la fundó y que morir allí proporciona la liberación.
Es el centro de peregrinación más antiguo de toda la India. Fue fundada hacia 1.200 a. C. y su nombre significa “Ciudad que es una Plegaria”. Todo devoto hindú cree que, si muere en la ciudad y es cremado a orillas del río Ganges, alcanza la liberación del ciclo de nacimiento y muerte.
Además de Shiva, Ganesha es una de las divinidades más populares y veneradas del hinduismo, fácilmente reconocible por su cabeza de elefante. Es el hijo de Shiva (el destructor) y Parvati (la diosa madre).
Ganesha es un removedor de obstáculos, se le invoca antes de cualquier nueva empresa, ya sea un viaje, un negocio o una boda, para garantizar que el camino esté libre de dificultades. También es el Señor de la Sabiduría: personifica el intelecto, la lógica y la fortuna y es el protector de escritores, estudiantes y sabios.
Cómo Ganesha se quedó con cara de elefante:
Cuenta la historia que Shiva, que había pasado varios años fuera y regresaba a su casa, alegre por la gloriosa victoria que había traído a los dioses, se detuvo solo a la entrada de su casa, donde encontró a Ganesha. Este, siguiendo fielmente las palabras de Parvati, no permitió que el dios entrara en la casa y Shiva, irritado con la situación, le cortó la cabeza a Ganesha.
Sus sirvientes fueron enviados a encontrar la primera criatura viva que estuviera durmiendo con la cabeza hacia el norte. Encontraron un elefante. Con la cabeza del elefante, Ganesha renació, adquiriendo su forma icónica.