Hoy fui a pasear por el laberinto de callejuelas de la vieja Varanasi y desayuné en el Café Minnano.
Luego fui hasta la calle principal a ver los mercados callejeros, donde se vende de todo un poco, desde frutas, verduras, souvenirs, dulces y salados y una hoja con tabaco de mascar. Por aquí todavía andan muchos vendedores ambulantes de leche, de agua, de gas y le pregunté al hombre del gas cuánto costaba la bombona de gas, imaginen... 104 rupias, es decir, 1 €, cuando en Portugal está por encima de los 30 €.
Después fui junto a las orillas, donde siguen los rituales. Me enteré de que uno de los rituales que estuve presenciando, en el que los hombres preparan una comida simbólica mientras las mujeres se quedan observando, debe hacerse una vez al año en memoria de las personas fallecidas de la familia para mantener sus almas en paz.
También se puede ver a gente bañándose en el río, gente cortándose el pelo, afeitándose, limpiándose los oídos, cepillándose los dientes con palos e incluso haciéndose masajes ayurvédicos, entre ellos yo, que acabé tumbado en una alfombra a la orilla del río haciéndome uno.
Pasé el día tranquilo paseando por la ciudad y cambié de hotel para estar más cerca de la estación de bus para ir mañana por la mañana al aeropuerto de Varanasi con destino a Jaipur. Fui a ver dónde era la parada del bus y a informarme de horarios y precios. Ya con toda la información que necesitaba, todavía andaban los conductores de tuk tuk detrás de mí diciendo que no había autobús al aeropuerto y que me llevaban por 500 rupias cuando el precio del autobús es 50 rupias. Eso es algo común no solo aquí, sino en varios países por donde he andado, siempre dicen que no hay autobús.
Como tengo escala y cambio de avión en Delhi de solo 1 h 20 min y para prevenir algún problema con el equipaje, esta vez voy a facturar mi mochila de viaje. Como ando con exceso de peso y tengo 2 vuelos que coger, mejor no arriesgar y, para evitar problemas, compré una mochila más pequeña por 4 € donde voy a poner una muda de ropa y las cosas más importantes. Así no se pierde todo si a veces la mochila grande se pierde.
Por la noche, antes de recogerme en el hostel, fui a cenar al restaurante Chilli Tadka, donde comí unos noodles con verduras.