Por fin llegué a Varanasi, con 1 h 30 min de retraso, pero llegué.

En este vuelo no ofrecían el bocadillo como en los otros vuelos, quizá por ser de Air India Express, aunque mis vecinos de asiento y yo ya teníamos la bandeja lista para recibirlo. Pero no sé por qué, la azafata vino a mi lado y dijo “Mister Romeu” y yo “YES” y me entregó unos bocadillos del tamaño de media baguete y una botella de agua. Mis vecinos se quedaron mirando, pero no tuvieron derecho a nada.

Queda el misterio de por qué me tocaron bocadillos, que compré los billetes más baratos y no pedí ningún extra. Debió de querer dar un trato especial al único extranjero presente en el avión.

A la llegada tuve que negociar un taxi compartido hasta la ciudad, que aún quedaba a 40 minutos. Después todavía tuve que andar unos 500 metros a pie por un laberinto de calles donde hasta el GPS andaba perdido para dar con el hostel.

Al llegar, me entregaron la “Celda 203” para las próximas 3 noches, el hostel es apañadito y tiene una terraza hacia el río Ganges y está justo al lado del Dashashwamedh Ghat. Todavía fui a la orilla del río a ver el ambiente, donde había un grupo reunido en la escalinata escuchando a un cantante.

Ahora voy a dormir, que a las 5 h de la mañana tengo paseo en barca para ver el amanecer y las orillas del río Ganges.

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