Hoy empecé el día con un paseo en barca por el río Ganges, primero río arriba a lo largo de los distintos Ghats. Al llegar a mi destino, el Assi Ghat, el último Ghat, fui a presenciar el Subah-e-Banaras, que se celebra todos los días antes del amanecer con un ritual de luces, con lamparillas de fuego e incienso, cantando cánticos védicos y tocando campanas.
En el regreso en barca, dieron de comer a unos pájaros que migran en esta época desde Siberia hasta el río Ganges para huir del frío, vi salir el sol desde la barca y también pasamos frente al Manikarnika Ghat, que es un lugar más reservado donde se realiza la cremación de los cadáveres.
Después de volver a tierra firme, fui bajando el resto del río a pie por las orillas hasta el primer Ghat. Enseguida me topé con el Dashashwamedh Ghat, que es el Ghat principal donde hacen las ceremonias al atardecer y donde pude ver a gente lavándose en el río, lavando ropa, llenando garrafas de agua para llevar a casa y cepillándose los dientes con palos de madera.
Vi después el Templo de Ratneshwar Mahadev, que está en la orilla del río medio hundido e inclinado, que es un kund sagrado, un pequeño pozo de agua, que sirve como altar de fuego sagrado en rituales para ofrecer ghee, granos y hierbas al fuego, purificar el ambiente, invocar bendiciones divinas y elevarse espiritualmente.
Vi a jóvenes jugando al críquet y lanzando la pelota al río, y los depósitos que se llenan con agua del río Ganges, que una vez “purificada” se distribuye por la ciudad.
Seguí camino más allá del puente Malviya, que une las 2 orillas del río Ganges, una zona mucho más tranquila y recientemente renovada y fuera del gentío de los otros Ghats. Allí está el Namo Ghat, que tiene enormes esculturas de manos en oración alzadas hacia el cielo.
Paré por allí en el Café Nirvana, frente al río, para tomar un té y comer algo, pero entre una docena de empleados ninguno hablaba inglés. Acabé diciéndoles “ñam ñam” y fui a sentarme, a ver qué traían, pero salió bien, trajeron una especie de bocadillo con huevo, verduras y queso, que estaba tan bueno que pedí otro, tampoco soy muy quisquilloso con la comida.
Después continué el viaje hasta el destino previsto, el primer Ghat de Varuna Sangama, pero no fue posible llegar hasta allí siguiendo el río. Este primer Ghat de Varuna y el último, el Assi Ghat, fueron los que dieron nombre a la ciudad de Varanasi.
Al final de la tarde fui a presenciar la ceremonia Ganga Aarti en homenaje al río Ganges en el Dashashwamedh Ghat y terminé después mi día en la Brown Bread Bakery tomando un té y comiendo un pastel de chocolate mientras escuchaba música india tocada en directo.