Santiago de Compostela – Oporto
28 may. 2023
Por Romeu MaiaEn el último día en Santiago todavía aproveché para hacer un tour organizado por la ciudad, de las 10 a las 12 h, en el que el guía nos contó muchas historias de la ciudad. Luego fui a comer caldo gallego, pulpo a la gallega y una tarta helada en el café bar Paris.
El guía nos había contado una historia sobre una credencial de 50 bares que empezaba en el café Paris y acababa en el café Dakar, en homenaje al rally. En este recorrido los «peregrinos» debían beber una copa de vino en cada bar hasta completar la credencial, y quien la completaba ganaba un premio. Pero esta nueva peregrinación fue prohibida enseguida por las autoridades debido a la acumulación de «falsos peregrinos» tirados en el suelo, no por el cansancio de la caminata, sino por el exceso de hidratación con vino.
A continuación me acerqué al Parque de la Alameda y me subí a la noria para ver la Catedral desde arriba, y acabó siendo una risa porque Natalie, que había tenido la idea de subir, por lo visto le tenía un poco de miedo a las alturas.
Antes de ir a recoger la maleta al albergue para ir hacia la estación de tren, seguí el consejo del guía y justo después de comer todavía fui al interior de la Catedral para visitar la tumba de Santiago.
A las 16:30, justo antes de coger el tren a Vigo, cayó una gran tormenta, por suerte ya en el momento de mi regreso, cuando estaba en la estación esperando el tren.
Santiago no pudo contener las lágrimas el día de mi partida. Durante el viaje solo tuve 2 momentos brevísimos de lluvia.
Ya de camino a casa, en Vigo hice un transbordo a un autobús que nos dejó en Valença para coger el tren hasta Oporto – Campanhã.
Durante el viaje nos encontramos con Francisco y estuvimos los 4, con Natalie y João, jugando a «Pesca».
Ya en el tren portugués, nos encontramos con Júlia, otra con quien nos habíamos cruzado en el último día de caminata hasta Santiago, con quien acabamos hablando durante el viaje y que todavía iba a Ovar.
Llegamos a Oporto pasadas las 22 h y mi padre ya nos esperaba en la estación para llevarnos a mí, a João y a Natalie hasta casa, donde pasamos todos la noche.