Marinhas, Esposende – Viana do Castelo (21 km)
17 may. 2023
Por Romeu MaiaLa etapa de hoy, de 21 km, empezó a las 7 de la mañana en Esposende, rumbo a Viana do Castelo.
Hoy no se pudo caminar por la costa porque en muchos sitios no se podía pasar. Así que seguí por el interior y avisé a Natalie, que había conocido el día anterior, de que no fuera por la costa, que no se podía, pero ella quiso ir... Resultado: después de media hora de camino sola tuvo que volver atrás y perdió una hora de viaje con eso. Pero volví a encontrármela esa tarde.
Por el camino seguí con la tradición de dar 3 vueltas a todas las iglesias y capillas que se cruzaran en mi camino. Daba las 3 vueltas con una piedra en la mano que representa un pecado y que después dejaba junto a una puerta o ventana de la iglesia.
El primer día había pasado por 3 iglesias y el segundo por ninguna. Pero hoy volvieron con fuerza y por el camino pasé por 5 iglesias y 3 capillas donde cumplí el ritual.
Justo cuando estaba delante de la octava iglesia, mi concha, que estaba atada a la mochila, se cayó. Sentí que era una señal, pero solo más tarde entendí que la señal era que se habían acabado las iglesias del camino por hoy: aquella iglesia fue la última del día donde cumplí el ritual.
Después de un rato por el medio del monte me topé con una terraza improvisada con bebida, café, cerveza, fruta, pasteles.
Tenía el sello para la credencial y la caja de limosnas para ayudar a mantener el centro de apoyo y dejar un donativo según lo que se tomaba.
Estaba yo cogiendo un zumo y poniendo 1 € en la caja de limosnas cuando apareció el señor Abílio Magalhães, dueño del lugar, y me quedé allí media hora escuchando las historias de aquel sitio.
Hubo desde peregrinos que llenaban la mochila con todo lo que podían y no dejaban nada, otros que se bebieron la caja entera de cerveza e incluso un falso peregrino que era vecino de un pueblo cercano y que pasaba por allí a llenarse la mochila haciendo como que hacía el camino y que, cuando lo descubrieron, tuvo que huir para no llevarse en la espalda el mango de la azada.
Llegué al albergue de Viana do Castelo a las 13 h y el albergue abría a las 13:30. Por segundo día consecutivo fui el primero en entrar en el albergue; después de lo que pasó el primer día, ya no me relajo.
Mientras el albergue no abría, me puse a comer 2 jesuítas muy buenos justo al lado del albergue.
Después de hacer el check-in, la ducha y un pequeño descanso, fuimos en un grupo de 6 (yo, João, Cláudia, Natalie, Anastasia y Sule) hasta lo alto del monte de Santa Luzia y hasta el Santuario del Sagrado Corazón de Jesús. Como si no tuviéramos ya suficientes km en las piernas, todavía subimos a pie todas las escalinatas hasta allí arriba.
Luego fuimos a una terraza junto al río y después a un supermercado a comprar unas cosas para el desayuno del día siguiente, antes de volver al albergue, del que volví a salir para ir los mismos 6 a cenar al restaurante Kamy, donde compartí con Natalie un arroz de marisco que estaba delicioso.
Así pasó otro día. Mañana voy hasta Caminha o quizá incluso cruce ya a España.